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La etiqueta que rompe relaciones

  • Writer: Leire Saldivar
    Leire Saldivar
  • Apr 16
  • 2 min read

Hay algo que hacemos todo el tiempo y casi nunca notamos: etiquetamos.

 

“Es flojo”, “es complicada”, “es difícil trabajar con esa persona”. Y así, sin mucho ruido, metemos a los demás en cajas.

 

El problema no es solo lo que pensamos de ellos, sino lo que pasa después. Porque cuando ponemos a alguien en una caja, automáticamente nos ponemos a nosotros en otra. Si el otro es abusivo, yo soy la víctima. Si el otro es tonto, yo soy más que él. Una cosa no puede existir sin la otra.

 

Y desde ahí, la relación cambia. Nos distanciamos, dejamos de ver al otro como alguien igual a nosotros, y la comunicación deja de fluir de forma natural.

 

Hace poco leí La caja del Instituto Arbinger y hubo una idea que me movió mucho: muchas veces no es el otro el problema, sino la historia que construimos sobre él para justificar por qué no nos acercamos, no ayudamos o no conectamos.

 

Y lo más fuerte es esto: empezamos a guardar resentimiento… no por lo que el otro hizo, sino por lo que nosotros no hicimos.

 

Ya que, si tenemos la intención de ayudar, nos detienen pensamientos como “ah no, no vale la pena ayudarlo, al fin él nunca lo valora” y ahí nos estamos traicionando a nosotros mismos. 

 

Esto se vuelve muy evidente en el trabajo. “El que no da resultados”, “la que siempre se queja”, “el difícil”. Y creemos que el problema está en ellos. Pero muchas veces, lo que está rompiendo la relación es la forma en la que los estamos viendo.

 

Al final, se simplifica mucho más de lo que parece. 

 

No se trata de cambiar a los demás ni de tener la estrategia perfecta, sino de observar: ¿desde dónde estoy viendo a esta persona?

 

Porque desde ahí se construye —o se rompe— todo lo demás.

💛

 
 
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