El día que se logró lo imposible
- Leire Saldivar

- Apr 27
- 2 min read

Durante mucho tiempo se creyó que un ser humano no era capaz de correr una milla en menos de 4 minutos.
Había expertos de distintas áreas que aseguraban que el cuerpo humano no podía resistir esa intensidad de ejercicio.
Que era, básicamente, imposible.
Todo el mundo lo creía.
Y efectivamente… nadie lo lograba.
Hasta que un día, Roger Bannister, estudiante de medicina y corredor, lo hizo.
Rompió la barrera: 3 minutos 59 segundos.
Se había logrado lo “imposible”.
Desafiando una creencia que llevaba años instalada.
Pero lo más interesante no fue eso.
Sino que, a partir de ese momento, muchos más corredores empezaron a lograrlo.
El más cercano, apenas 46 días después de Bannister.
El cuerpo humano no cambió en 46 días.
Lo que cambió… fue la creencia.
Y es que como humanidad tenemos un poder increíble de definir lo que es o no es posible para nosotros.
Si crecimos viendo que el trabajo es sacrificio, veremos imposible que exista un trabajo que podamos disfrutar y que no consuma todo nuestro tiempo.
Si creemos que “todos los hombres son iguales”, así mismo lo viviremos.
Y no es casualidad.
Nuestro cerebro, a través del Sistema de Activación Reticular, filtra la realidad según lo que considera importante…
y una de sus principales funciones es confirmar lo que ya creemos.
Por eso empezamos a ver más de lo mismo.
¿Te imaginas cuántos corredores antes de Bannister estuvieron muy cerca de romper la barrera de los 4 minutos…
pero ni siquiera podían verlo como una posibilidad real?
¿Cuántas cosas en tu vida hoy están pasando igual?
Es por eso que vale tanto la pena cuestionar lo que creemos.
Porque no solo define lo que pensamos…
define lo que vemos posible en la realidad.
Si quieres empezar por algún lado, puedes comenzar por exponerte a ideas distintas.
O preguntarte si justo en el área de tu vida donde te gustaría un cambio, hay alguna creencia que podrías cuestionar…
para que tu cerebro empiece a ver otras posibilidades.
Si este tema te resonó, en mis sesiones de coaching trabajamos justo con este tipo de creencias.
Si te interesa explorarlo, mándame un mensaje y platicamos.
Con cariño,
Leire

